Bolitas de labneh con za'atar conservadas en AOVE
Estas bolitas de labneh con za’atar no son solo una receta, son un pedacito de historia del Medio Oriente. Nacieron como una forma sencilla y sabia de conservar el yogur, transformándolo en un queso cremoso, lleno de carácter y tradición.
Descubrí la receta de casualidad mientras revisaba Instagram una tarde en el sofá y vaya que buen descubrimiento. Nos encantó en casa, además de que es una forma diferente de consumir yogur, también es una forma de conservarlo.
El labneh, espeso y suave, se moldea con las manos y se cubre con za’atar, una mezcla aromática ancestral de tomillo, sésamo y zumaque, que aporta antioxidantes, minerales y compuestos antiinflamatorios, además de un sabor intenso y natural. Junto con un buen aceite de oliva, esta preparación aporta grasas saludables que favorecen la saciedad y el equilibrio metabólico.
Estas bolitas de labneh con za’atar son un ejemplo perfecto de cómo la cocina tradicional puede ser profundamente saludable. El labneh es un yogur colado, rico en proteínas y probióticos, que favorece la digestión y la salud intestinal, y su textura cremosa lo convierte en una alternativa más ligera a muchos quesos.
Simple, nutritiva y llena de historia, esta receta demuestra que comer bien no tiene por qué ser complicado: a veces basta con volver a lo básico y honrar las tradiciones que han cuidado la salud durante generaciones.
Hoy te comparto esta versión casera, perfecta como aperitivo, para untar o para elevar una mesa sencilla con sabores auténticos y atemporales.
Bolitas de labneh con za'atar. Ingredientes
- 250 gr de yogur griego de leche entera
- sal al gusto
- 2 cdas de za'atar o las especias de tu preferencia (te dejo sugerencias más abajo)
- 500 ml (el necesario para cubrir todas las bolitas) de aceite de oliva virgen extra (AOVE)
- Tela para quesos o filtro de yogur
Bolitas de labneh con za'atar. Preparación
Mezclamos el yogur con la sal; esto a tu gusto. Yo no le he puesto sal porque el za'atar ya le aporta muchísimo sabor, en mi opinión.
Vertemos el resultado en el filtro elegido, ya sea si usas el filtro para yogur, como el mío, o la tela para quesos. Si usas la tela para quesos, debes colocarla en un colador para que el suero caiga en otro recipiente. Puedes también añadir peso encima para favorecer la eliminación del suero al máximo.
Refrigeramos durante 48 horas. Pasado este tiempo, el yogur se ha filtrado y su suero se ha separado. Este suero se puede conservar y utilizar para hacer yogur en casa.
Formamos bolitas que vamos a rebozar en za'atar. Acomodamos las bolitas en un recipiente de cristal y cubrimos con AOVE. Tapamos y listo, el AOVE actúa como conservante natural y las bolitas de labneh con za'atar pueden mantenerse en perfecto estado por aproximadamente 6 meses (ya te digo que las acabarás antes, están deliciosas).
Son un aperitivo o un desayuno ideal.
Nosotros las acompañamos con unas tostadas de pan de semillas y un poco de salmón ahumado, una combinación espectacular.




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